En nuestra opinión, a la hora de plantearte la calidad del software que sale de tu fábrica, tienes que reflexionar sobre tres aspectos:

  • Asegurar la correcta alineación con las necesidades de negocio.
  • Minimizar el riesgo de errores, y otras deficiencias, cuando la solución llega a explotación.
  • Minimizar el proceso de degradación que suele sufrir el código como causa del mantenimiento correctivo y evolutivo.

 

El primer punto hay que abordarlo desde las metodologías de gestión y desarrollo de proyectos. Para los otros dos aspectos existen herramientas, y buenas prácticas, que nos ayudan.